13 razones (más o menos) por las que podrías dejar de trabajar para una agencia

543854_10201705191769907_326711284_nCorregidme si me equivoco, pero el principal factor causante de que los traductores finalicen su relación con una agencia es que no les paguen (es de cajón: seguir trabajando para un cliente que no te paga, sean cuales sean sus excusas o promesas, carece de toda lógica empresarial), y el segundo, que les paguen tarde. Por suerte, en todos los años que llevo traduciendo, esto ha ocurrido en contadas ocasiones. Una agencia unipersonal quebró justo después de haber acabado un pequeño trabajo para ella y nunca vi un céntimo, y otra no me pagó todas las palabras que había traducido porque no nos poníamos de acuerdo en la cantidad exacta. Sin embargo, se me ha pagado tarde más veces de las que me gustaría y he dejado de trabajar para varias agencias por este motivo, incluso para algunas con las que llevaba años trabajando. «Estaba de vacaciones en la otra punta del planeta y por eso no te pude pagar en agosto, y ahora no dispongo de fondos hasta que me pague mi cliente» no me vale.

Como ya mencioné en mi entrada 18 razones por las que una agencia puededejar de trabajar contigo, si decides subir tus tarifas pero la agencia se niega a pasar por el aro o tiene el descaro de pedirte que aceptes una tarifa más baja por la crisis financiera, el aumento de la competencia o unos clientes quisquillosos con los precios, entonces lo mejor es dejarla. Sobre todo si después te enteras de que el presidente ejecutivo de la agencia sigue cobrando bonificaciones millonarias. Puede que merezca la pena plantearse una bajada de medio céntimo para conservar un buen cliente y ayudarle a capear el temporal cuando de verdad está pasando una mala racha, pero rebajar tu tarifa habitual a la mitad hasta alcanzar niveles totalmente insostenibles porque «todos estamos en el mismo barco» cuando está claro que no es el caso (creo recordar algunas agencias que han registrado un aumento de su facturación) es extremadamente ridículo.

En relación con lo anterior, si una agencia piensa que eres o que te has vuelto demasiado caro (posiblemente porque todo el mundo ha bajado sus precios menos tú), puede que opten por pedirte que revises traducciones mediocres en lugar de hacerlas tú mismo y que el resultado sea de la misma calidad a la que los tienes acostumbrados por una milésima parte de tu tarifa habitual. Por supuesto, si cobras tus revisiones por horas puede que no tengas la sensación de que te están timando, pero muchas agencias se empeñan en una tarifa por palabra, por lo que podría resultarles prácticamente imposible cambiar su modus operandi.

Una sexta razón, al menos para mí, son los sistemas online que algunas agencias han introducido para aceptar trabajos y enviar facturas. Pese a que puede que tengan todo el sentido del mundo para ellas, yo los encuentro bastante irritantes. Esperar que traductores freelance que trabajan para varios clientes no solo recuerden que tienen que usar el sistema, sino también cómo funciona (tengo una memoria como un colador para incordios de este tipo) es pedir demasiado. Aunque esto no suponga dejar de trabajar del todo para una agencia, sí que implica que la relegue a mi círculo exterior.

Esto está estrechamente relacionado con mi séptimo caballo de batalla: un papeleo complejo. Puede resultar bastante difícil y extraordinariamente arduo estar al día de los requisitos de las agencias relativos a cuándo facturar, cómo hacerlo, qué fecha poner si les facturas pasado un día concreto del mes, si enviar la factura por correo ordinario o escaneada con tu firma o subirla a su página web (véase razón anterior), si tienes que usar un número concreto, o si el archivo ha de contener tu nombre escrito de una manera determinada, etc. (Supongo que la lista es interminable). Los requisitos como este son poco razonables y tienden a interrumpir nuestro ritmo de trabajo. Si prefieres facturar a fin de mes en un día concreto como es mi caso, que te obliguen a hacerlo en otro momento puede resultar bastante incómodo. A mí por lo menos no me gusta un pelo que me digan cuándo y cómo puedo facturar o que perderé mi oportunidad de que me paguen si no cumplo con sus requisitos.

1970713_10203191407044360_1707672831_nOtro aspecto cada vez más presente que tener en cuenta son las condiciones revisadas. Los acuerdos de confidencialidad son cada vez más largos y con frecuencia incluyen cláusulas sobre cómo traducir y las penalizaciones que se te aplicarán si no cumples los plazos, si entregas un trabajo de dudosa calidad o si no usas sus sistemas correctamente. Estúdialas con atención antes de estampar tu firma. Modifícalas si crees que deberías hacerlo. Y antes de firmar nada, lee esta informativa entrevista con Łukasz Gos-Furmankiewicz (en inglés) en el blog de Rose Newell, The Translator’s Teacup.

En la actualidad, muchas agencias insisten en que uses una herramienta TAO concreta. Esto no supone ningún problema si resulta ser aquella en la que has invertido, pero si una agencia de pronto te pide que compres Trados o memoQ para seguir trabajando para ellos y no tienes ninguna de las dos (yo uso Wordfast), entonces tendrás que plantearte tus opciones. Puede que incluso opten por usar una herramienta TAO en la nube, lo que significa que ni siquiera tendrías una copia de tu propio trabajo en tus propias memorias para uso posterior. Personalmente, no me va eso de participar en una traducción en la que trabajan varios traductores al mismo tiempo y tener que aceptar las decisiones terminológicas de otras personas si no estoy de acuerdo con ellas. Esto no me aportaría ninguna satisfacción laboral y sí muchos dolores de cabeza, así que no me interesa para nada ir por ese camino.

Y ya que estamos con el tema de las TAO, no hay que olvidar los odiosos descuentos por coincidencias parciales. Pensándolo desde un punto de vista lógico, entiendo que ningún cliente final quiera pagar dos veces por la misma traducción, así que normalmente ofrezco una tarifa más baja por palabra por repeticiones y coincidencias del 100%. Pero la idea que algunas agencias tienen de descuentos por herramientas TAO es un precio escandalosamente bajo. Está claro que es Hora de abrir los ojos.

Creo que ya me he extendido bastante, así que acabaré esta entrada con un par de puntos más y os invitaré a que compartáis cualquier otro que se os ocurra en los comentarios. Las agencias tienen la costumbre de esperar que traduzcas todo por el mismo precio por palabra que tienen apuntado en su base de datos. Simplemente, no están dispuestos a pagar ningún extra por formatos complejos, textos más difíciles, usar el glosario de un cliente para comprobar que los términos que utilizas son los correctos, y un largo etcétera. Esto puede influir mucho en el tiempo que tardas en acabar la traducción, por lo que acabas ganando mucho menos por hora de lo que ganas normalmente… y esto es algo inaceptable.

Por último, puede que decidas dejar de trabajar con una agencia si tu personalidad choca con la del gestor. A veces pasa un tiempo antes de que esto se vuelva evidente, pero trabajar con una persona con la que no acabas de congeniar no es agradable, así que es mejor pasar a otra cosa. Recuerdo una gestora que solía ser bastante maleducada y me colgaba el teléfono dejándome con la palabra en la boca en cuanto comprobaba que no estaba disponible. «Si siempre traduces los textos de este cliente». Pues no, no siempre, y desde luego no cuando estoy a punto de subirme a un avión para celebrar mi cumpleaños con amigos.

Puesto que todos somos diferentes y nuestros métodos de trabajo varían mucho, si encuentras un cliente cuya forma de trabajar te gusta y a quien le gusta tu trabajo, no lo dejes escapar. Colócalo en tu círculo central y cuídalo bien. Porque si bien es cierto que hay miles de agencias y clientes directos ahí afuera, no todos encajarán a la perfección contigo.

Esta entrada apareció por primera vez el 13/04/2015 en mi blog anterior.

13 razones
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Fondo negro plano medioThis translation of my original post Thirteenish reasons why you might stop working for an agency is by Aída Ramos, an English, Portuguese and French into Spanish translator specialising in transcreation, marketing and advertising trading under the name Thinking Side.

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